La voy a llamar reflexiones. Realmente estas reflexiones también están dirigidas a mis compañeros de mis anteriores empresas. Tengo la seguridad que unos cuantos me leerán.
Adelanto a los que tengan la paciencia de leer este blog, que algunas de estas reflexiones, en su aspecto más humorístico y contadas como anécdotas reales y a veces difíciles de creer (pero con testigos de cada una), las ampliaré en un libro que comencé a escribir hace 10 años, pausé, y espero finalizar en breve. Serán algo así como Mis anécdotas en el mundo de la Consultoría. El nombre del libro, no lo adelanto, pero lo tengo claro. Y ya os enteraréis, para divertirnos conjuntamente.
Tras trabajar en lo que realmente me gustaba y estudié, el mundo de los aviones, comencé mi peregrinaje por el mundo de la Consultoría. Aquí quiero hacer la primera reflexión. En Construcciones Aeronáuticas, cualquiera de mis superiores, o habían sido profesores míos en la Escuela de Aeronáuticos o tenían un reconocido prestigio profesional. Y cada duda o preguntas que les hacías, te contestaban de forma tangible, casi demostrándotelo con fórmulas. En el mundo de los servicios, de la Consultoría, lo he echado mucho de menos. Me han faltado muchas veces referentes técnicos, funcionales. Aunque reconozco que he aprendido de cada uno de mis compañeros y jefes (tanto de lo bueno como de lo malo). He tenido que ser la mayor parte de las veces autodidacta. Me he tenido que buscar la vida. Desde que empecé en el 90 con los diferentes ERPs, y nadie en la empresa, y muchas veces en los fabricantes, sabían como contestar a mis dudas.
Pero esa ha sido por otro lado la parte buena de este mundo. Aprendí a ser autodidacta, a ser creativo, a buscarme como decía, la vida, y a disfrutar de ello. A aprender a enfocar cada proyecto novedoso, como algo diferente, divertido. A saber que todo se puede acometer con imaginación, con trabajo en equipo, con esfuerzo, y con ganas de hacerlo. Nunca me ha gustado los trabajos repetitivos, "funcionariales". Me aburren. Y a mi me gusta disfrutar de la vida. Rubén y muchos amigos, me dicen que soy un "disfrutón". Tienen razón. Como diría el gran Facundo Cabral: "Y ser feliz, es mi color de identidad".
Como aprendí de dos grandes personas: "La vida son tres días. Hay que disfrutar cinco días de ella y hacer que tus amigos desfruten de ella contigo". Esto es lo importante: hay que disfrutar de todo, pero es más importante el que los demás disfruten con tu actitud, alegría y la compartan. Lo he intentado y lo sigo haciendo. Siempre me he propuesto avanzar en este camino y de esta forma. Aunque volviendo la vista atrás, habría momentos que debiera haberlos sabido disfrutar más con mi familia, amigos y compañeros. Pero me queda tiempo para "doctorarme" en ello.
No me quejo de lo conseguido, creo que bastante, y sobre todo, de lo no conseguido. No le echo la culpa a nadie de esto último. Es de mediocres hacerlo. Creo que he tomado en cada momento las decisiones que estimaba de forma analizadas, razonadas, y siempre en función de mis principios y valores. Y estoy contento de ello.
Siempre he valorado más las obligaciones y la responsabilidad que tenía que los derechos que podía reclamar. Aún sin olvidar estos últimos. Para pedir, hay que ofrecer y dar.
En el mundo laboral, lo más importante han sido mis compañeros de trabajo y las personas que he tenido la suerte que estuvieran en mis equipo de trabajo. Siempre me he partido la cara por estas personas (he odiado y he intentado evitar utilizar la palabra "recurso"). Y he seguido este principio, aunque me haya tenido que enfrentar con mis jefes o superiores. Los equipos de CP, el gran equipo de SAP en Cap Gemini, que fue y sigue siendo mi familia (Copiando lo que una ministra dijo de Zapatero, fue un alineamiento cósmico que nos permitió crear ese grupo inigualable); el maravilloso equipo humano de ICM y Sanidad de PwC; los formidables profesionales de EIT. Es decir, los Arrabal, Ballesteros, Teresas, Blancas, Fideles, Marios, Iñaki, Eva, Asun, Javier, Claudia, Jorge, Miriam, Paloma, Pilar, Manuel, Sonias, Jaimes, Dianas, Elena, Rocios, Patricia, Rosalía, Isidros, Montses, Hennas, Fermines, Oscar Gil...de mi vida laboral, lo han sido todo para mí. Y todo lo que he conseguido, es gracias a ellos.
No me gustan las personas y directivos del tipo "YOMIMECONMIGO" ("Yo he negociado", "Yo he conseguido", "Yo he preparado"..). Siempre olvidando a sus equipos. Me dan pereza intelectual.
Quizás de lo que me tengo que arrepentir quizás, son de esos prontos, ese "picarme" con rapidez. En otro apartado del blog me refiero a ello. Pero, todo deriva de que vivo todo y soy, quizás, demasiado pasional. Y esa pasionalidad a veces se convierte en defecto. Lo confieso. Y mi mujer lo sufre de vez en cuando. 💕
En mi mente está que nunca he engañado a ninguna persona de mis equipos o con las que trabajaban conmigo, y que siempre he intentado cumplir lo prometido. La sinceridad creo que es un valor, muchas veces en desuso. Detesto a las personas o superiores que utilizaban cualquier método o mentira para conseguir algo, aunque fuera pasando por encima de otras personas. Recuerdo en este momento a aquellas personas en empresas anteriores, a las que no les importaba prometer a alguna persona de mis equipos una subida salarial, o una promoción a Senior Manager, etc. para mantenerles. No todo vale en esta vida.
Y la palabra y las promesas que se dan a alguien, y aunque no estén por escrito, se cumplen. Quienes no lo hacen, sean hombres o mujeres, Directores, Socios, Capitanes (en el ejército) o MDs, son pobres personas para mí. Con estrellitas y galones, pero pobres personas. ¡Qué pena que no se valore más la forma habitual de actuar en el mundo de la ganadería dándose la mano para cerrar lo acuerdos, aunque no haya nada escrito!.
«Respice post te, hominem te esse memento»
Después de este rollo, sigamos divirtiéndonos con más entradas del blog y una bonita canción para digerirlo. (Carlos Vives - El Testamento)

No hay comentarios:
Publicar un comentario